Entradas

Mostrando entradas de enero, 2011

Hasta el Final de los Tiempo...

Imagen
Los Dias Sin Ti - Dahaka Dunkelheit
Los días sin ti enmudecieron mi habla, y un sollozar apartado de la luz rompe el silencio de una habitación oscura, un cuerpo tiembla y se mece nervioso, por fuera la imagen viva de la desesperación, por dentro la pena alterna de un corazón.
Los días sin ti nublaron mi visión,  y los manoteos desesperados de la ceguera confiesan ante la misma soledad, que alguien está saliendo de curso, claman unos ojos adoloridos por la imagen que anhelan ver, ojos heridos sin fuerzas para volver creer.
Los días sin ti aturdieron mis oídos, y los zumbidos perpetuos convocaron a los recuerdos de un sueño propio, que fieles y burlistos al dolor tan dulcemente agobiante, me engañan con tu voz esperanzándome, solo por un miserable instante.
Los días sin ti truncaron cruelmente mi cuerpo, y el tacto desapareció dejando solo las vibraciones de un corazón adormecido, ni el viento frio ni el viento helado,  sentimientos esfumados tras la tela, tal vez suave, tal vez áspera, qu…

Hoy no quiero un amanecer...

Imagen
La Noche De La Pena Ausente - Dahaka Dunkelheit

Me transporte hacia el invierno, una helada noche de descoloridos sueños Y en la noche misma vertí mi amor, que presionado se ocultaba temeroso Ella solo abrazaba mi cuerpo permitiéndome sentirla absolutamente mía No desprecio ni una sola gota que mi corazón seco con esfuerzo entregaba 
Me vi pasado los días, sentado cantando sin vergüenza hacia el firmamento Mi sonrisa reflejaba la gran pasión y un fuerte anhelo hacia mi dulce deseo Estoy saturado de tantos colores, cegado por resplandor de mis pasiones Y deseo tanto el calor de aquella noche, como la del invierno que extraño
Traía por entre las montañas de mi tierra, lista para un encuentro prohibido Un regalo envuelto en fantasías, con un moño color carmín de perversión Y horas más tarde la pasión desenfrenada encendía en el cielo nocturno Un lucero vivo de lujuria y amor, un reino invernal donde no existía la razón
Y fue su calor, antídoto efectivo contra el veneno de su propia constelación Día tr…