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Mostrando entradas de abril, 2011

El Mas Envidiado Ardor...

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Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla,


He de reclamar lo que me pertenece Por derecho divino Por sentencia de pieles… Sé que tus más profundos suspiros me pertenecen Que te estremeces cuando piensas en mi piel… Tus más dulces palabras de amante son mías… Disfruto cuando robo tu tiempo, Cuando mis labios aprisionan los tuyos Y los hacen esclavos de mi sed infinita… Tú cálido aliento se posa sobre mi piel Dejando rastros de pasión encendida en cada beso, Mis brazos te hacen cautivo de un amor Del cual sé, no deseas escapar… Me posees con la fogosidad de mil amantes Hasta saciar toda tu sed… Con cada unión de nuestros cuerpos Te vas convirtiendo en mi adicto perfecto… Me transformas en tu droga, a cada segundo tu deseo va calmando el mío… Vamos dejando que el más envidiado ardor nos consuma…. Luego… Solo me amas… Me acurrucas en tus brazos… Y me dejas dormir tranquila… Como fiel verduga, me encargo De que vigiles sigiloso mi sueño A veces hasta te quedas susurrando Palabras hermosas para mí… De repe…

Sueños de Humedad y Fuego...

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Un Nuevo Primer Día - Dahaka Dunkelheit
Repliego mi hombría tras un muñeco de peluche Que se desmorona en pedazos ante tu mirada Se esfuma mi valor, y mi orgullo cae desmayado Mi potencia decae y mis oídos se bloquean
Un palpitar escucho, acelerado y variante Galopar de un corcel de batalla en mi pecho Un parpadear, unos pasos difícilmente sigilosos Y caigo a tu lado desmembrado por dentro
Un palpitar, una respiración y un calor sublime Siento garras de gato en mis dedos, y las repliego Cuando rasgo tu cuello observo tu mirada  Un parpadear más lento y un jadeo exquisito
Dame el contacto, guía mi tacto por tu bosque Se nubla en mi cielo y llueve mientras me aferro Llueve y yo bebo infinitas gotas de tu cuerpo Llueve y hay truenos en nuestro lecho
Un viento sopla en mi cuello, y llueve a lo lejos No eres el único con uñas de gato, confiesan mis nalgas Y al escucharlas truena en mi oído, te muerdo y te aviso Que la candencia en mi vientre acaramelo mis sentidos
Una fiebre de madrugada, tras una cortina hume…