Un Nuevo Primer Día - Dahaka Dunkelheit
Repliego mi hombría tras un muñeco de peluche
Que se desmorona en pedazos ante tu mirada
Se esfuma mi valor, y mi orgullo cae desmayado
Mi potencia decae y mis oídos se bloquean
Un palpitar escucho, acelerado y variante
Galopar de un corcel de batalla en mi pecho
Un parpadear, unos pasos difícilmente sigilosos
Y caigo a tu lado desmembrado por dentro
Un palpitar, una respiración y un calor sublime
Siento garras de gato en mis dedos, y las repliego
Cuando rasgo tu cuello observo tu mirada
Un parpadear más lento y un jadeo exquisito
Dame el contacto, guía mi tacto por tu bosque
Se nubla en mi cielo y llueve mientras me aferro
Llueve y yo bebo infinitas gotas de tu cuerpo
Llueve y hay truenos en nuestro lecho
Un viento sopla en mi cuello, y llueve a lo lejos
No eres el único con uñas de gato, confiesan mis nalgas
Y al escucharlas truena en mi oído, te muerdo y te aviso
Que la candencia en mi vientre acaramelo mis sentidos
Una fiebre de madrugada, tras una cortina humeante
Acero deformándose al rojo en mi corazón acorazado
Las sabanas candentes combustionan al roce extremo
Febril y empapado, tiemblo ante las flamas de su fuego
Fugitivos son los gemidos, y su lengua desorientada
Ella escapa caprichosa y posesiva, celosa hasta del aire
Huele a flores y carbono, y miro el paisaje de sus labios
Desde la cima de sus pechos, un terremoto me distrae
Mi gatita ronronea mimosa devorando la almohada
Desgarra mi piel, y ya no resisto la indiferencia
Se reactivan mis sentidos, el termómetro estalla
Vivida pasión al abrir mis ojos, mis brazos colapsan
No hay firmeza en la cama, y tiemblo, ahora puedo ver
Su sonrojada piel azotada por la lluvia humea
Sus ojos me miran y colapsa toda razón humana
Una ráfaga, y los aromas de su cuerpo me adormecen
Llueve y los ríos están desbordando en nuestros cuerpos
Su aliento está quemando, me quejo, me duele, me gusta
Si esto es el cielo ¿Por qué es más caliente que el infierno?
Esta lloviendo y ambos corriéndonos bajo la lluvia
Jugando como nenes persiguiéndonos el uno al otro
En un bosque nuboso cerca del valle de los placeres
Quedamos agotados al amanecer del nuevo primer día
Retrajo sus garras y oculto la leona tras una gata de peluche
Es mi deliciosa azúcar espolvoreada en sales corporales
Mi sueño supremos adormecida sobre mi pecho
“¿Qué sentiste mi amor?” Me preguntó entre jadeos
“Sentí que llovía” Le dije… “Y ahora salió el sol”
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